Sistema Financiero en Chile

El Mercado de Capitales
El Mercado de Capitales lo componen principalmente los intermediarios financieros bancarios (bancos y sociedades financieras) y los no bancarios (compañías de seguros, bolsas de comercio, agentes de valores, A.F.P., fondos mutuos, etc.). Además, forman parte de él, entes normativos y fiscalizadores, como el Banco Central de Chile, la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, la Superintendencia de Valores y Seguros y la Superintendencia de A.F.P.( Abarca, Aguirre, Badilla e Ibañez, 1992; Poblete 1993).

La regulación y fiscalización de la Banca constituye, una de las características más importantes de la actividad bancaria. La razón principal de este hecho está explicada por la importancia que ésta reviste para la actividad económica y su gran influencia en el estado de la economía. Esta regulación restringe y define lo que se puede hacer y cómo se deben hacer las cosas. Además, se intensifica cuando se producen situaciones especiales que hacen peligrar su estabilidad. Un hecho que demuestra ésto, fue la solución de la cartera vencida (actualmente denominada deuda subordinada), producida por la crisis económica a principios de los 80's. Esta solución para la banca intensificó la regulación de su actividad, tanto en relación al control del riesgo de la cartera de crédito como de la racionalización de los gastos.

Dado lo anterior, los bancos se encuentran supervisados y regulados por tres instituciones: Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, Banco Central de Chile y Servicio de Impuestos Internos, entre otros (Abarca y cols, 1992).



Agentes Reguladores
Reguladores Internos
Procedimientos
Contraloría
Defensoría del Cliente (ABIF)

Reguladores Externos
Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras
Superintendencia de Valores y Seguros
Servicio de Impuestos Internos
Banco Central
Sernac



Actores del Mercado de Capitales.

Dentro de los tipos de institución financiera que funcionan en nuestro país, se encuentran las siguientes entidades:

Administradoras de Fondo de Pensiones (A.F.P.):
"Estas empresas mediante la captación de los fondos de pensiones de los trabajadores, destinan esos recursos en alternativas de inversión que permiten mejorar la rentabilidad de esos fondos, obteniendo ellas una comisión por administrarlos. Esas alternativas de inversión están conformadas por paquetes de acciones y otros instrumentos financieros (portafolio de inversión), generan una rentabilidad con un riesgo más distribuido (diversificado). Las personas que trabajan, y que están afiliadas a las A.F.P., están obligadas a constituir estos fondos para su futura jubilación. Estos fondos pueden ser mejorados a través de la rentabilidad que generen estos portafolios". (Poblete, 1993).
Administradora de Fondo de Pensiones, institución financiera que administra los fondos para la jubilación de los trabajadores afiliados a ella (Banca Fácil 2006).

Administradoras de Fondo de Cesantía (A.F.C.):
La Sociedad Administradora de Fondos de Cesantía, AFC Chile, es una empresa de propiedad de las seis AFP que operan en el país: Provida, Hábitat, Santa María, Cuprum, Bansander y Planvital.

Reunidas en un consorcio, las Administradoras de Fondos de Pensiones se adjudicaron -en enero de 2002- la administración del seguro de cesantía por un lapso de 10 años, en una licitación pública realizada por el Gobierno. Experiencia, cobertura nacional y bajos costos de administración fueron sus principales cartas de triunfo.

El objeto único y exclusivo de AFC Chile es administrar dos Fondos, denominados "Fondo de Cesantía" y "Fondo de Cesantía Solidario", además de otorgar las prestaciones y beneficios que establece la Ley N° 19.728 sobre Seguro de Cesantía.

La empresa inició sus operaciones el 1 de octubre de 2002, el mismo día en que entró en vigencia dicha ley. AFC Chile entrega el servicio a través de una red de 227 Centros de Atención a los Afiliados (CAA) distribuida de Arica a Punta Arenas, incluyendo Isla de Pascua. De ellos, 219 corresponden a sucursales de las AFP y ocho son oficinas propias.

El objetivo de estos centros es entregar atención a trabajadores y empleadores, tales como afiliación, emisión de certificados, consultas y orientación sobre los beneficios del seguro, además de tramitar el pago del beneficio a los afiliados.

Su actividad está estrictamente regulada y controlada por la Superintendencia de Fondos de Pensiones, a lo que se suma la existencia de una Comisión de Usuarios creada por Ley, cuyo objetivo es velar por la calidad de los servicios (AFC Chile 2006)


Bancos:
Institución financiera que recibe dinero del público para darlo en préstamo a otros agentes económicos. Se caracteriza porque es la única institución que está facultada por la ley para recibir depósitos a la vista del público. Pueden ser autorizados para realizar otras operaciones como la aceptación de depósitos de ahorro a plazo, operaciones de cambios internaciones, comisiones de confianza y otras (en competencia con otras instituciones autorizadas a realizar éstas actividades). Los activos financieros que los bancos comerciales pueden adquirir con los fondos captados del público también están generalmente regulados por ley o disposiciones del Banco Central". (Poblete, 1993).

De acuerdo al Artículo 40 de la Ley General de Bancos, un banco es toda sociedad anónima especial que, autorizada en la forma indicada por la dicho cuerpo legal "se dedique a captar o recibir en forma habitual dinero o fondos del público, con el objeto de darlos en préstamo, descontar documentos, realizar inversiones, proceder a la intermediación financiera, hacer rentar estos dineros y, en general, realizar toda otra operación que la ley le permita". En su artículo 50, la misma ley explica que el "monto del capital pagado y reservas de un banco no podrá ser inferior al equivalente a 800 mil Unidades de Fomento". Sin embargo, para su creación se requerirá sólo la mitad de esa cantidad, siempre que se cumplan determinadas condiciones. Finalmente, en el artículo 51 indica que mientras el banco no alcance el capital mínimo indicado antes, "deberá mantener un patrimonio efectivo no inferior al 12% de sus activos ponderados por riesgo, proporción que se reducirá al 10% cuando tenga un patrimonio efectivo de 600.000 Unidades de Fomento" (Banca Fácil 2006).

Cajas de Compensación:

Las Cajas de Compensación de Asignación Familiar (CCAF), son corporaciones de derecho privado, con patrimonio propio y sin fines de lucro. Su objetivo es la administración de prestaciones de seguridad social que tiendan al desarrollo y bienestar del trabajador y su grupo familiar, protegiéndolo de contingencias sociales y económicas.
En Abril de 1959, fue dictada la Ley Nº 13.305 que facultó a las Cajas de Compensación para otorgar beneficios sociales adicionales a la asignación familiar, utilizando para su financiamiento recursos provenientes de economías que lograran en sus gastos de administración, rigurosamente asignados y fiscalizados por la autoridad.
En Diciembre de 1977 fue publicado el Decreto Ley Nº 2.062, que facultó a las Cajas para asumir la administración de los subsidios por incapacidad laboral (enfermedad temporal del trabajador) y de cesantía (desempleo). Asimismo, otras prestaciones previsionales, con excepción de las pensiones de vejez y antigüedad.
En Julio de 1978, se dictó el Decreto con Fuerza de Ley Nº 41, aprobando el primer Estatuto General de las Cajas de Compensación y refundiendo en un solo texto, las diversas disposiciones legales que regían el sistema a la fecha. Entre otras disposiciones, se establecieron los regímenes de crédito social, prestaciones adicionales y prestaciones complementarias.
Este estatuto tuvo vigencia hasta Septiembre de 1989, en que la Ley Nº 18.833 estableció un nuevo Estatuto General. Entre otros aspectos, liberalizó el mercado de estas entidades; amplió la estructura de beneficios y servicios; y flexibilizó los requisitos para conformar y elegir a los directorios, con lo que se reforzó el carácter autónomo y privado de estas instituciones.
En Diciembre de 1993, fue promulgada la Ley Nº 19.281, que faculta a las Cajas de Compensación para incursionar en el ámbito de la vivienda, a través del llamado leasing habitacional. Este sistema permite la adquisición de viviendas mediante un contrato de arriendo con promesa de compraventa, que compromete un aporte sistemático del trabajador con objeto de pagar las rentas de arrendamiento y acumular fondos suficientes para el pago del precio convenido, siendo compatible con el subsidio estatal. El cuerpo legal fortaleció el quehacer del sistema al ampliar su actividad hacia áreas de alta sensibilidad social: el ahorro privado y la vivienda propia.


Compañías de Seguros:
"Estas empresas mediante la captación de primas de seguro que cubren distintos tipos de riesgo, invierten esos fondos en el mercado de capitales, cuya rentabilidad permite cubrir los desembolsos en casos de hacerse efectivo el cobro de los seguros (en jerga de estas compañías, se denomina siniestros). En este caso, el servicio no es otorgar una rentabilidad a los asegurados, sino de protegerlos frente a eventuales riesgos, por un precio menor al que tendrían que incurrir ellos directamente, ya sea por tener el siniestro o por tener que generar ellos mismos su propio fondo de resguardo. Para estos efectos existen dos grupos de seguros: los generales, orientados a una variedad bastante amplia de riesgos, tales como incendios, accidentes del tránsito, atentados, catástrofes naturales, etc. y, los de vida, relacionados a siniestros que afectan a la integridad física de la persona". (Poblete, 1993).





Corredoras de Bolsa:
"Estas empresas se dedican básicamente a canalizar los fondos de inversionistas a través de la adquisición de instrumentos financieros, en particular acciones de empresas que se transan en la bolsa de comercio. Por estas operaciones ellos cobran comisiones, tanto por la compra como la venta de estos papeles". (Poblete, 1993).

Cooperativas:
Los propietarios del banco son sus accionistas (se debe recordar que los bancos son sociedades anónimas) y para la toma de decisiones más importantes de la administración, su derecho a voto está directamente relacionado con el número de acciones que tengan: a más acciones, más votos.
En cambio, en las Cooperativas de Ahorro y Crédito los propietarios son sus miembros o socios y en este caso, cada persona equivale a un voto, sin importar las cuotas de participación o el capital que posea de la cooperativa. Como socios, tienen el derecho a participar de los resultados que obtenga la cooperativa al cabo de cada ejercicio anual.
Otra diferencia importante es que los accionistas de un banco tienen variadas restricciones para obtener créditos de su propio banco. Mientras que en el caso de una cooperativa de este tipo, basta cumplir con hacerse socio cumpliendo los requisitos contemplados en sus estatutos y a partir de entonces, son los únicos que pueden obtener créditos en las condiciones que dicha institución pueda ofrecer.
El total de cooperativas registradas en el Departamento de Cooperativas del Ministerio de Economía, al 31 de Octubre del 2004 es de 4.284. De ellas, 2.132 se encuentran vigentes y 564 están en la región Metropolitana.
Adicionalmente y de acuerdo a ese catastro, se puede indicar que a nivel nacional existen 84 cooperativas dedicadas al ahorro; las más numerosas son las campesinas (199); de vivienda cerrada (169) y de Agua Potable (124) (Banca Fácil 2004).
Finalmente se debe notar que desde el punto de vista de la doctrina, las cooperativas se agrupan en tres grandes tipos:
• Cooperativas de socios productores, a quienes la cooperativa provee de bienes y servicios de utilidad para su actividad o profesión;
• Cooperativas de trabajo o de trabajadores, que pertenece a los trabajadores de la cooperativa, quienes explotan la empresa con el propósito de procurarse un empleo,
• Cooperativas de consumidores, que pertenece a socios consumidores, a quienes provee bienes y servicios diversos, para su uso personal.

Compañías de Leasing:
El leasing es un contrato de financiamiento en virtud del cual una de las partes, la empresa de leasing se obliga a adquirir y luego dar en uso un bien de capital elegido, previamente por la otra parte, la empresa usuaria, a cambio del pago de un canon como contraprestación por esta, durante un determinado plazo contractual que generalmente coincide con la vida útil del bien financiado el cual puede ejercer la opción de compra, pagando el valor residual pactado, prorrogar o firmar un nuevo contrato o, en su defecto devolver el bien.
Existen dos tipos de Leasing:
• Leasing Operativo
• Leasing Financiero


Compañías de Factoring:
El Factoring en una actividad financiera que consiste en que una empresa especializada cobra los créditos, básicamente de facturas u otros instrumentos como cheques, letras y pagarés, que reciben las empresas de parte de sus clientes como pago por la compra de bienes o servicios .

Lo que hacen las empresas que funcionan con este sistema de Factoring es anticipar el monto de las facturas, previo descuento de su comisión, asumiendo el riesgo de no pago. En suma, el Factoring es una alternativa de financiamiento que le permite a la empresa obtener liquidez, con lo que se le inyectan recursos frescos a través de la transformación de las cuentas por cobrar en dinero disponible inmediatamente .

El Factoring está principalmente orientado a empresas que no pueden dedicar demasiados recursos al cobro de las deudas de sus clientes y que además necesitan contar rápidamente con el dinero originado por sus ventas.

Financieras:
Estas empresas emparentadas con los bancos ofrecen principalmente servicios de créditos a sectores de la comunidad que no tienen acceso a los bancos, fundamentalmente por su nivel de ingresos. Las financieras, para estos efectos no disponen de producto de Cuentas Corrientes, que es privativo sólo de los Bancos. Adicionalmente, la gama de servicios que pueden ofrecer es bastante más limitada que los Bancos y, por el tipo de mercado que atienden, su riesgo de incobrabilidad puede ser mayor. Esto se ve reflejado en el precio de los créditos, que normalmente es superior a los de los Bancos". (Poblete, 1993).

Fondos Mutuos:
"Estas empresas captan del público ahorros que son convertidos en cuotas de fondos mutuos, que también son invertidos en instrumentos financieros que pueden generar una rentabilidad a los inversionistas. Estas empresas cobran una comisión por estos servicios". (Poblete, 1993).
Patrimonio integrado por aportes de personas naturales y jurídicas para su inversión en valores de oferta pública que administra una sociedad anónima por cuenta y riesgo de los partícipes o aportantes. Los aportes son expresados en cuotas del fondo, todas de igual valor y características, las que son consideradas valores de fácil liquidación para todos los efectos legales y se representan por certificados nominativos o por los mecanismos e instrumentos sustitutivos que autorice la Superintendencia de Valores y Seguros (Banca Fácil 2006).

Características del Sistema Financiero.


Según Poblete, W. (1993), cada una de estas instituciones satisfacen distintos tipos de necesidades, pero tienen ciertos elementos comunes:

* Captan fondos del público: personas y empresas.
* Colocan esos fondos en portafolios de inversión, los cuales generan una rentabilidad.
* Asumen riesgos por esas operaciones.
* Generan una mayor actividad económica.

Producto de estas actividades financieras, realizadas por estas empresas especializadas en distintos tipos de servicios, se produce un conjunto de operaciones dentro del mercado de capitales, que tiene sus propias normas y procedimientos de negociación y contratación. La forma en cómo se produce estas relaciones hace que esto se constituya en un sistema, que identifica a un conjunto de entidades (interrelacionadas entre sí, insertas dentro de un entorno económico), donde se persiguen los objetivos de relacionar a los oferentes y demandantes de dinero. Este sistema es lo que denominamos "Sistema Financiero".

Cabe señalar que se entenderá como Oferentes a las empresas que constituyen la oferta de los servicios bancarios, ejemplo: los Bancos. Además, se entiende como Demandantes a todas aquellas empresas y/o personas que estén dispuestas a ahorrar, invertir y/o solicitar financiamiento para sus actividades (créditos).



El Negocio Bancario.

Para fines de esta investigación, nos centraremos en el Negocio Bancario. Según Poblete, W. (1993) el concepto de negocio está referido a la utilidad o interés en algo y, ese algo, es lo que diferencia a una empresa de otra, aunque se dedique a la fabricación y distribución de un mismo producto. El negocio es la razón de ser de la empresa, independiente de si su objetivo es lograr fines de lucro o fines sociales. En ese sentido, el negocio es una combinación e integración de varios elementos: organización, cultura, productos y servicios, tecnología, estilos de administración, canales de distribución, etc. En resumen, podemos definir el negocio, como la forma en que una empresa se organiza y combina esos elementos para generar productos y servicios que satisfagan las necesidades de los consumidores y les permita alcanzar su objetivo de mantenerse y desarrollarse en el tiempo, sin olvidar la importancia de la adecuada administración de los recursos, que son el pilar de la generación y calidad de los productos. (Poblete, 1993).

El negocio bancario se encuentra dentro de esta definición, pero obviamente presenta particularidades que lo caracterizan e individualizan del resto de las otras organizaciones.


Definición y tipos de Banco

Definición y características de un Banco: según Poblete, W. (1993) un Banco comercial es una empresa que se dedica fundamentalmente a dos tipos de actividades: la primera, comúnmente denominada servicio de activos, es el servicio de financiamientos de empresas y/o personas a través de créditos. Por estos servicios los bancos cobran un precio, el que está incluido en la tasa de interés del crédito. El segundo tipo de servicio que ofrecen los bancos, denominado servicio de pasivos, es el de la administración del dinero de empresas y/o personas. Es decir, ofrecen a personas y empresas un lugar seguro donde depositar el dinero que desean mantener en efectivo, llevarles la contabilidad de sus depósitos y giros, y pagarles una cierta rentabilidad por el período que lo mantengan depositado. Por tales servicios los bancos cobran una comisión.
Los mercados al cual están orientados los bancos son básicamente a las empresas y a las personas. Dentro de estos existen segmentos de mercados bien específicos a los cuales dirigen sus productos.
Los Bancos tienen una función crediticia que los diferencia de las otras instituciones. Sin embargo, en la actualidad este privilegio ha disminuido en gran medida, por cuanto han aparecido nuevas entidades que también están ofreciendo servicios similares. Dentro de éstas, tenemos a las grandes tiendas comerciales, que a través de sistemas de créditos facilitan la compra de sus productos. Por otra parte, las grandes compañías pueden obtener fondos a través de la emisión de bonos, sin necesidad de recurrir al crédito bancario.

Dado lo anterior, los bancos están ampliando sus horizontes a nuevos negocios y servicios que ya no se enmarcan exclusivamente en el crédito.

Integrantes del mercado bancario: según Poblete, W. (1993) el sistema bancario está integrado por:

A.- Banco del Estado: es una empresa autónoma del Estado con personalidad jurídica y patrimonio propio de duración indefinida, sometida exclusivamente a la fiscalización de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, que se relaciona con el Gobierno a través del Ministerio de Hacienda.
El Banco del Estado tiene por objeto prestar servicios bancarios y financieros con el fin de favorecer el desarrollo de las actividades económicas nacionales.

B.- Bancos privados nacionales: están conformados por un conjunto de bancos, cuyos capitales son mayoritariamente de accionistas nacionales.

C.- Bancos privados extranjeros instalados en Chile: estas entidades representan sucursales o oficinas de bancos extranjeros, que realizan negocios en Chile, o están presente por necesidad de empresas transnacionales relacionadas con estas instituciones.


Evolución del Negocio Bancario en Chile
El primer banco es creado el 26 de julio de 1849, después de varios intentos fallidos, el cual se llamó Banco de Chile de Arcos y Cía. Este banco fue fundamentalmente un banco de emisión y privado; sin embargo, es liquidado el 30 de abril de 1850, debido a una petición del Gobierno.

El año 1855 se aprueba una ley con el fin de legislar sobre entidades que puedan desarrollar actividades de largo plazo, con el propósito de fomentar aplicaciones orientadas a la producción; estos bancos se llamarían bancos hipotecarios, cuyas operaciones, consistieron en la emisión de bonos hipotecarios para los agricultores hasta por un 50% del valor de la propiedad. Estos bancos estaban orientados principalmente a la emisión de billetes, monedas y bonos, sin embargo, los bancos que se crearon posteriormente fueron introduciendo actividades como depósitos, descuentos, emisión de letras, etc. Es así como se crea el Banco de Depósitos y Descuentos de Valparaíso el año 1855.

No obstante, debido a la crisis económica que sucede en 1856, se hace necesario legislar sobre la actividad bancaria, de manera que el 23 de julio de 1860 se crea la ley sobre los bancos de emisión, En 1864 se crea el Banco de Agustín Edwards y Cía. y posteriormente, el año 1871 se funda el Banco de Concepción (el mismo que opera actualmente con el nombre de Corp. Banca).

Posteriormente, con la Guerra del Pacífico y, debido a la necesidad de financiamiento, se autoriza al Gobierno a realizar directamente su primera emisión de billetes en el año 1878.

Es necesario destacar la fundación del primer banco extranjero en Chile el año 1888, con el nombre de Banco de Tarapacá y Londres. Un importante hecho a destacar es la fusión de tres bancos comerciales, en 1895 (Banco Nacional de Chile, Banco de Valparaíso y el Banco Agrícola), debido a la crítica situación económica existente a esa fecha. Además, entraron en liquidación en ese año cinco instituciones bancarias. Pero esta situación se normaliza hacia fines de 1897, momento en el cual el banco más grande del país era el Banco de Chile. Otro hecho interesante a destacar era la prohibición a los bancos de emitir billetes, labor que pasó a ser una exclusividad del Gobierno. En 1912 se crea la Oficina de Inspección Bancaria, la antecesora de la Superintendencia de Bancos, con el fin de llenar un vacío en la legislación vigente.

Hasta 1925 se sucedieron algunos hechos importantes que influyeron en la economía nacional y por ende en el sistema financiero, como la primera guerra mundial, que provocó paralización del comercio internacional, hecho que nuevamente hizo entrar en crisis a los bancos, situación que es revertida debido principalmente a la subida en los mercados internacionales del cobre y el salitre y de los productos agrícolas; esto ocurrió una vez finalizada la guerra.

En 1925 llega la comisión Kemmerer (encabezada por un profesor norteamericano de ese apellido) a solicitud del Gobierno chileno de la época, con el fin de:

1).- Establecer una ley monetaria, fijándose como unidad monetaria el patrón oro.
2).- Establecer el Banco Central como encargado de la emisión de billetes y monedas.
3).- Crear una ley orgánica de presupuesto.

El mismo año es aprobado el proyecto de ley de la nueva ley general de bancos, creándose además, la Superintendencia de Bancos.

El año 1929 una crisis mundial afecta en forma severa a nuestro país, es así como cuatro instituciones bancarias deben cerrar y otras deben aumentar su capital para poder continuar su marcha, quedando el mercado bancario reducido a 18 bancos. Esta crisis fue bastante dura y dolorosa para el país, ya que aumentaron en forma alarmante aspectos tales como desempleo, inflación, etc., fenómeno de los cuales la banca no estuvo ajeno.

A fines de 1934 y comienzos de 1935, la actividad económica comienza a mostrar síntomas de recuperación y los principales índices de la actividad económica empiezan a revertirse, debido a la situación favorable algunos bancos deciden capitalizarse.

Hacia 1940, la tasa de interés seguía fijada por la autoridad y para este efecto se distinguían dos grupos de bancos: categoría “A”, que incluía a los bancos nacionales con un activo mínimo de 60 millones de pesos y a todos los bancos extranjeros; en el grupo “B” están todos los demás bancos, a los que se les permita cobrar un mayor interés (por el mayor riesgo”).

El año 1943 se dicta la ley sobre cuentas corrientes y cheques, que sigue vigente hasta 1982 . Es necesario destacar que en 1945 los depósitos a la vista representan el 78% y los depósitos a plazo el 22% del total de captaciones.

A fines de 1953 se crea el Banco del Estado de Chile, producto de la fusión de cuatro instituciones de crédito, con el fin de armonizar y coordinar las funciones de las instituciones del crédito del Estado.

En 1965 se modificó la ley general de bancos. Esta ley autorizó el establecimiento de bancos de fomento, los cuales serían una herramienta muy importante para poner en ejecución préstamos de largo plazo destinados a la capitalización.

En 1967 el Banco Central adoptó nuevas medidas tendientes a acentuar el carácter de lo anterior, eliminando de hecho la creación de nuevos bancos en Chile, aunque fueran con capitales nacionales. Esta disposición establecía que toda empresa bancaria nueva estaría afecta a un encaje de un 75%, tanto en depósitos vista como a plazo. Así, el bajo margen para efectuar colocaciones desincentivó la creación de nuevos bancos.

Con estas disposiciones, el Banco Central pretendía disminuir la cantidad de bancos existentes y que éstos se concentraran dentro de cierto tamaño.

En 1970 se decide estatizar los bancos comerciales privados y como vía destinada a acelerar el proceso, se ofreció abrir un poder de compra para todas las acciones de la banca privada. Para tal efecto, se dio un mandato al Banco del Estado para que en nombre y representación de la Corfo adquiriera la totalidad de las acciones de bancos comerciales chilenos que le fuesen ofrecidos por personas naturales y jurídicas. Antes de cumplirse un año de iniciada la gestión mencionada, el Banco del Estado había logrado comprar más del 50% de las acciones bancarias existentes. Producto de ésto, a fines de 1971 el Estado había logrado el control del 80% de las colocaciones del sistema bancario y otro 10% a través de las intervenciones.

El hecho de que el Estado tuviese el control casi total sobre los bancos no modifica la base de sustentación sobre la cual se concedía el crédito. Así es como la capacidad crediticia de los bancos y, la rentabilidad y liquidez de las empresas, no eran los factores importantes para determinar si se les concedía o no crédito a esas unidades económicas, sino más bien la “rentabilidad social”, a juicio del Estado, pasó a ser el factor determinante. A partir del 11 de septiembre de 1973, el programa económico del nuevo gobierno propendió un cambio de las bases sobre las cuales se desarrolla la economía del país, implantando una economía de libre mercado. Para tal efecto se adoptaron diversas medidas, entre las cuales estaba la liberación del sector financiero. A fines de ese mismo año, se inició un proceso de reformas de las instituciones financieras, que abarcó especialmente a entidades bancarias, al Banco Central y a la Superintendencia de Bancos, con el propósito de promover el desarrollo del mercado financiero. A fines de 1976, los bancos comerciales habían incrementado su participación notoriamente en el mercado de capitales respecto al total del sistema financiero. Ello se debió en gran parte a que los bancos infundían una imagen de mayor estabilidad y seguridad en las personas, de tal manera que la combinación riesgo-retorno que proveía la banca comercial era más del “gusto” del público que la misma combinación en las demás entidades financieras. Desde 1978 en adelante el mercado financiero experimentó un auge, lo que comenzó a atraer la atención de nuevos bancos extranjeros, los cuales vieron nuevas expectativas en el mercado chileno. Así, a fines de 1990 operaban en el mercado 31 bancos comerciales, 6 bancos de fomento, 18 sociedades financieras y el Banco del Estado.

Si miramos hacia atrás, han existido cambios fundamentales en el sistema financiero en los últimos veinte años. La década de los sesenta contó con una banca muy simple y altamente regulada, luego vinieron años de intervención y estatización y, posteriormente, la tónica estaría marcada por las privatizaciones y crisis económicas.

Durante 1982 la situación económica empeoraba, el público comenzó a perder la confianza y se puso en duda la mantención del tipo de cambio fijo. Así, a pesar de varias declaraciones oficiales, se desarrolló una fuerte especulación en contra del peso y los agentes económicos reorientaron sus carteras hacia una mayor proporción de bienes expresados en moneda extranjera. Por cierto que las expectativas de devaluación se tradujeron además en tasas internas de interés más alta, lo que agravó más el cuadro general. Posteriormente, a fines de 1982, el Gobierno decidió recurrir al Fondo Monetario Internacional (FMI) en busca de asistencia financiera. Se recurrió también a la banca acreedora externa para negociar una reprogramación del servicio de la deuda externa. En este contexto macroeconómico, en el primer semestre de 1982 la situación financiera se complicó más por las dificultades para captar recursos que permitieran financiar la capitalización de intereses y además, como se ha dicho, la obtención de créditos externos se dificultó considerablemente. Por su parte, los deudores de las instituciones financieras comenzaron a mostrarse dispuestos a dejar de servir sus deudas en una actitud de espera a que el gobierno acudiera en su rescate. A medida que la crisis se agravaba, la percepción de que los procedimientos judiciales eran inadecuados para resolver un conflicto generalizado entre deudores y acreedores hizo que los bancos en muchos casos se desistieran de reclamar sus derechos. Estas limitaciones del Poder Judicial favorecieron también que deudores que podrían haber servido sus deudas en los términos pactados originalmente dejaran de hacerlo. Hacia mediados de marzo de 1982 la cartera vencida había aumentado en más de un 80% en relación a la existente a fines de diciembre de 1981. Tal como ya se ha dicho, el deterioro en la situación de las instituciones financieras desde fines de 1981 se acentuó durante 1982. Esta fue la razón de que el 30 de abril se intervinieran dos instituciones, las cuales fueron declaradas en liquidación en virtud de una resolución de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras.

A poco de iniciarse el año 1983, se anunció una nueva intervención en la banca privada. De esta manera se declararon en liquidación tres instituciones financieras. Junto con lo anterior se intervinieron cinco bancos, entre ellos los dos bancos privados más grandes del país, el Banco de Chile y el Banco de Santiago. La recapitalización de los bancos fue un requisito previo para la reprivatización. Para la recuperación de la solvencia, se ideó un mecanismo para que contablemente, el Banco Central y los propios bancos comerciales difirieran el costo de la crisis mediante la venta de cartera riesgosa. Luego de recuperada la solvencia, los bancos intervenidos se reprivatizaron mediante el conocido capitalismo popular. A contar de 1987 los bancos comienzan a operar en un ambiente competitivo donde la función de intermediación es una actividad rentable.

A nadie cabe duda de que el negocio bancario es hoy muy diferente a lo que era hace quince a veinte años y que, a futuro, también será distinto al de hoy. La secuencia de cambios es hoy muy rápida y esto ha exigido a la banca una constante adaptación, entre las cuales está la mayor profesionalización y especialización de su personal.

Desde 1987 viene funcionando una ley de bancos modificada, la cual entre sus cambios cuenta con la autorización para que los bancos actúen en negocios tradicionalmente no bancarios por medio de la creación de empresas filiales. En el negocio bancario tradicional, la banca continuará aumentando su importancia al mercado de personas, agudizando el ingenio para ofrecer más y mejores servicios, adicionando para este efecto tecnología más sofisticada.

En este contexto las empresas y personas se orientan hacia las instituciones bancarias que puedan ofrecer una gama completa de servicios financieros.

Finalmente, se puede apreciar que la rentabilidad de la banca a partir de 1989 ha comenzado a decrecer, producto principalmente del término de operaciones de conversión de la deuda externa y últimamente por la entrada al mercado de nuevos intermediarios financieros “no bancarios”, los cuales incursionan en el terreno de las actividades bancarias.

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